Estos días esta siendo de triste actualidad el asesinato de Laura Luengo. Los medios de comunicación se han frotado las manos y están echando mano de todas las frases  y palabros sobre gitanos que conocen desde que tienen memoria periodística. Palabras como «clan», «reyerta», «patriarca», «justicia gitana» campan a sus anchas por el amarillismo, noticias por otra parte que aunque obvien el hecho de que el asesino es gitano no dejan lugar a dudas incluyendo toda la terminología estereotipada al uso.

Afortunadamente no todas, pero sí las suficientes, hay noticias que se marcan un «Palabra de Gitano» de manual cogiendo este hecho puntual extrapolándolo a toda la comunidad gitana, cogiendo la parte por el todo, dando como cultura gitana acciones criminales que ya estan en el imaginario de la sociedad mayoritaria. Ahora al hecho de robar, vender droga y secuestrar niňos se sumará también el asesinato. También comentar el hecho de que la comunidad periodística se está pasando por el forro la reciente sentencia dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre el  derecho al olvido frente a los titulares de la página web

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea declaró en la sentencia Lindqvist -EDJ 2003/112810- que «la conducta que consiste en hacer referencia, en una página web, a datos personales debe considerarse un tratamiento». De esta sentencia se deduce que el editor de páginas web que contienen datos personales es responsable del tratamiento de dichos datos y como editor está sometido a todas las obligaciones que la Directiva impone a los responsables. En este caso se está utilizando nombre, apellidos, procedencia y foto en las noticias difundidas, penalizable en todo caso. Y sé que todo esto es por ser gitano, yo he leído asesinos de mujeres sólo con las iniciales y pixelados.  

No me considero representante de toda la comunidad Gitana, pero sí quiero dejar claro desde este espacio que se me brinda la repulsa a cualquier tipo de violencia ejercida contra las mujeres, TODAS  las mujeres, entendiendo la violencia en todo el espectro en el que se materializa, desde las palabras, pasando por palizas, hasta asesinato. Sea quien sea el que lo cometa y contra la persona que lo cometa.

Por otra parte quiero dejar bien claro que en la comunidad gitana somos lo suficientemente maduras como para manifestar nuestra repulsa hacia un asesinato perpetrado por un gitano. No pedimos perdón porque sea gitano, pedimos justicia porque ha matado a una mujer. No somos “víctimas de los integrantes de nuestra comunidad” porque la comunidad gitana es un prisma de personas, personalidades, maneras de vivir y de pensar. Igualito que la comunidad paya. Este concepto revolucionario por ser tan normalizado es algo que no cuaja ni entra en la cabeza del peridismo amarillista en particular ni de la sociedad mayoritaria en general.  

El parrafo anterior son noticias que se han vertido a la opinión publica desde el periodismo más casposo, demagogo y antigitano, reforzando así en el imaginario de la social una imagen negativa y deleznable (una vez más) de la comunidad gitana.  

Me gustaría abogar por un periodismo con una mirada limpia, sin prejuicios y estrictamente informativo, aunque tratandose de las gitanas y los gitanos inevitablemente siempre van a recurrir a lo que la sociedad tiene en la cabeza, ahí es donde es más necesario un periodismo critico y veraz, que cuente las noticias sin utilizar la carpeta de estereotipos antigitanos que me da que usan en todas las redacciones. Algo utopico de momento, pero como decía Eduardo Galeano:  

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para avanzar.” 

La última forma de violencia, que es matar, es deleznable dentro de cualquier comunidad, incluida, señoras y señores, la comunidad gitana.  

Saray Borja.  

Gitana, Feminista, Activista por los derechos Roma.

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