Buenos días,

En primer lugar, aprovecho la ocasión para saludaros y agradecer el tiempo que habéis invertido en analizar al detalle nuestro artículo de VICE.
Precisamente, estamos muy tranquilos en no participar de los medios que estigmatizan al pueblo gitano puesto que somos unos claros defensores de la sociedad gitana y vamos más allá de encasillar a nadie, todo lo contrario, a más normalidad, más respeto. Y en VICE si algo hacemos es tratar temas que pueden interesar a los jóvenes, en primera persona, y hablando de lo que vivimos con nuestros propios ojos, no de lo que nos cuentan.
Aquí dos ejemplos que reflejan lo que digo. Hablamos con gitanos y denunciamos tratamientos sesgados.
Sin necesidad de justificar el objetivo del artículo, lo único que me gustaría dejar claro es que si algo queremos con él es defender el mercadillo de toda la vida y contar cómo cada día es más complicado vivir de él por la cantidad de mercados “de modernos” que existen, con productos caros y al que la gente va porque “mola” ir. En cambio, decidimos pasar todo un domingo en uno de los de toda la vida, con gente que trabaja cada día para poder sobrevivir y cómo los jóvenes ya no vamos a comprar, siendo defensores de los mismos.
Las abuelas de peluquería no son gitanas, son compradoras, lo de los trapis es porque Jordi los observó, y varios gitanos le confirmaron que no podían salir a cámara porque el producto que vendían era robado. Cosa que no se dice en el artículo, y podríamos. Se dice que es domingo por lo de que si hay un niño de 12 años ayudando a sus padres no veo qué problema hay, estamos describiendo una realidad y en ningún caso cayendo en prejuicios de la clase gitana. Nuestro contacto es un gitano, un amigo, y en ningún caso le pareció que ir con él sería hacer un flaco favor a los gitanos. Que seáis ingeniosos se dice con envidia, no para estigmatizar.
Jordi habla de lo que vio, con naturalidad, que es como se normalizan todas las situaciones.
Saludos.