La cantante y escritora María José Llergo habla como escribe, con frases cortas que corona con puntos y aparte pausados, pero rotundos. “Sin los gitanos no hay flamenco”, afirma. Y con su frase, alude al dolor que siente la comunidad gitana cuando las instituciones públicas y la industria musical ponen en duda su papel decisivo en la creación del flamenco y se apropian de sus símbolos sin reconocerlos. Este arte es un signo identitario muy fuerte para los gitanos, según explica el sociólogo José Heredia. “Están desgitanizando el flamenco”, analiza tal y como lo denunciaba hace unos años el productor de Camarón Ricardo Pachón. Y para la filóloga Araceli Cañadas este fenómeno viene de lejos y se debe a la discriminación histórica que han sufrido los gitanos en España: “No se reconoce por una cuestión de racismo”.

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