• El tiroteo entre clanes gitanos en Cartagena ha dejado a Alicante en un contexto de calma tensa que la Policía vigila a conciencia.
  • ‘Los Salguero'(las víctimas) han regresado a Alicante, donde hay familia de ‘Los Gasolina’ (los agresores), por lo que se temen represalias. La ley gitana, a menudo, se ejecuta en la calle.

La ley gitana se ejecuta en las calles y transcurre ajena a los tribunales. Sucede así la mayoría de las veces y más después de un tiroteo entre clanes rivales con dos cadáveres sobre el asfalto. El que se produjo hace una semana en Cartagena entre dos familias enfrentadas tras la separación de dos de sus miembros no es pasado para ‘Los Salguero’, las víctimas, también conocidos como’ Los Bilbaínos’, por su ascendencia.

La refriega es presente (mucho) a pesar de que el sábado se detuviera en Madrid a los tres hombres del clan de ‘Los Gasolina’ implicados en la muerte de dos ‘Salguero’. Para una parte de la familia los arrestos no son suficiente. Los ánimos siguen incendiados y la Policía teme que las consecuencias de la reyerta estén por llegar. En el mundo gitano (casi siempre) la sangre se venga con sangre y eso los agentes no lo pierden de vista.

«Me cago en todos vuestros muertos. A todos los Gasolina los vamos a a arder con gasolina. A todos los que sois». La amenaza a la puerta del hospital es de la hermana de uno de los fallecidos, en unas declaraciones recogidas por la televisión de Murcia. «Que hagan Justicia porque si lo coge la Justicia será mejor. Si lo cogemos nosotros tienen sentencia de muerte. Niños de teta, grandes, pequeños todos lo que nos salga por delante vamos a tirar para adelante. Vais a ser derrotados», advertía la joven esposa de otro de los fallecidos. Las amenazas a micrófono abierto se producían pocas horas antes de que el clan regresara a Alicante, ciudad en la que residen, para enterrar a los suyos.

Los agentes de la Comisaría Norte han extremado desde entonces la vigilanciapuesto que un notable sector de Los Salguero no parecen dispuestos a pasar página y en el mismo barrio viven varios familiares de Los Gasolina. En este tipo de conflictos, no hay distinción entre quien aprieta el gatillo y quien está al margen. Si son familia, se meten en el mismo saco. Y ahí es donde la Policía está extremando el celo. Sus contactos con los agentes de Cartagena son constantes para estar prevenidos.

El padre de uno de los fallecidos, según la investigación, ha jurado que va a por todas. Y ese a por todas puede implicar un ojo por ojo y un diente por diente que la Policía de la zona norte de Alicante ya conoce de sobra. Queda en la memoria la cruenta batalla que libraron a principios de la década del 2000 el clan de ‘Los Capito’ y el de ‘Los Pachanga’ que acabó con el destierro de estos últimos de conocido callejón de la muerte, refugio de familias gitanas dedicadas al narcotráfico y con un amplio historial delictivo. Un enfrentamiento por, según la Policía, un asunto relacionado con las drogas acabó con tres ‘capitos’ muertos. Era abril de 2002.

‘Los Capito’ se quedaron y entablaron rivalidad con otro clan,’ Los Moli’. Ambas familias convirtieron la zona norte de la ciudad en un infierno por el enfrentamiento secular que mantuvieron por cuestiones de territorio. Una deuda de drogas precipitó un tiroteo en 2003. La Justicia implicó a 17 personas pero el juicio no se celebró hasta 2014. Hubo conformidad por las dilaciones indebidas y la vista movilizó a más de una veintena de agentes de Policía, que una vez más, extremó las precauciones por la tensión que podía provocarse. De hecho, a los miembros de las diferentes familias implicados se les citó en días distintos para evitar que se reencontraran y pudieran reabrirse las heridas del pasado.

Tras la reyerta del pasado miércoles en Cartagena, en Alicante se vive una calma tensa donde todas las precauciones son pocas. ‘Los Gasolina’ siguen en la ciudad murciana pero en la capital alicantina residen varios miembros de su familia y puede haber represalias. Es cierto que en esta ocasión, las cosas son distintas puesto que los dos clanes no conviven en el mismo barrio. Tras la muerte de los dos’ Salguero’, tal como apuntan fuentes de la investigación, se desplazaron hasta Alicante medio centenar de familiares desde Bilbao, de donde son originarios. «Cuando hay muerte no hay arreglo, ya nada se puede hacer porque no hay cosa que tenga más valor para un gitano que la vida», razonan las mismas fuentes.

Fuente: elmundo.es