A esta mariposilla quisieron disecarla antes de tiempo. «De la adolescencia no tengo muy buenos recuerdos. Me cambiaron de colegio, del de mi barrio a uno de monjas, y lo pasé fatal. Sufrí bullying porque era muy negra. Había compañeras que me insultaban por ser la nueva, la diferente, me decían negra y gitana como insulto, con odio. Nunca entendí esa crueldad, ese querer pisar al otro que se aprende de los padres. 

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