Los dirigentes vecinales han pedido al patriarca de las 136 familias gitanas que viven en este barrio vallecano que eche a la familia del joven que el pasado domingo asesinó a un vecino 

La reunión ya se ha producido. Los dirigentes vecinales del Pozo del Tío Raimundo, un emblemático y humilde barrio de Entrevías (Vallecas), han pedido al patriarca que en cierta medida controla a las 136 familias gitanas que aquí residen que el clan de los Visita (o los Visi, como se les conoce) se vaya para siempre y acabar así con la sublevación vecinal que se inició el pasado domingo después de que uno de los miembros de esta familia acuchillara a Paco, otro vecino de 64 años del barrio que murió por las heridas recibidas. El patriarca, del clan de los Campos, ya está intermediando para que los Visi sean expulsados del Pozo. 

Carga policial contra los vecinos de Vallecas 

Los vecinos creen que así se pondrá punto final a los disturbios que comenzaron el lunes y que se repiten cada noche frente a la casa de los Visi pidiendo justicia e increpando a este clan gitano, según muchos residentes, de los más conflictivos del barrio y que se dedica al tráfico de drogas. El presunto asesino, de nombre Jesús, al que apodan ‘el Chule’, lleva huido desde entonces junto a otros dos familiares. La Policía Nacional le busca en todo el territorio nacional. “Hay que rebajar la tensión y volver a la convivencia que siempre ha tenido el Pozo”, señala Gabriel del Puerto, presidente de la asociación vecinal. 

Pintadas en una de las viviendas del clan de los Visita. 

Los vecinos también se han reunido con la Delegación del Gobierno, ya que han detectado que “hay grupos ajenos al barrio, gente antisistema, que han visto en este suceso una ocasión muy buena para crear aquí problemas”. Este mismo jueves corría como la pólvora el rumor de que incluso ‘los bukaneros’, los ultras más radicales del Rayo Vallecano iban a hacer acto de presencia para armar jaleo. Por la tarde, este diario contabilizó hasta 15 furgones policiales y más de 100 policías antidisturbios controlando los puntos de reunión de los vecinos para evitar altercados. Al final la protesta de este jueves se celebró sin problemas. 

El martes, por ejemplo, varios exaltados quemaron dos camiones que al parecer pertenecían al clan de los Visi, con los que se dedican a vender fruta en varios mercadillos. Este miércoles, se lanzaron piedras y bolsas de basura contra la casa del clan, en la calle Esteban Carros, lo que obligó a intervenir a la Policía. Hubo una carga policial y heridos. La multitud que se concentra todos los días intentó incluso prender fuego a unas telas amontonadas junto a la casa del clan gitano. Los dirigentes vecinales creen que solo el patriarca puede poner fin a los disturbios si obliga a los Visita a irse del Pozo. Muchos son los que piensan que, si se van, se acaban las protestas violentas. 

En este barrio viven poco más de 2.000 familias, de las que 136 son de etnia gitana, “y de esas, hay seis que son muy problemáticas”, explican los vecinos, “que no respetan las normas de convivencia, fiestas hasta altas horas de la madrugada, sacan a la calle las piscinas hinchables en verano, hacen barbacoas, generan ruido y molestias al resto de vecinos”. También hay tráfico de drogas, señalan otros residentes. “A veces hay miedo, ni los barrenderos se atreven a entrar”. La línea roja se cruzó este domingo, cuando una disputa entre dos familias desembocó en el crimen de Paco. 

Todo empezó por una pelea entre los miembros más jóvenes de ambas familias a causa de tres perros. “Ya tenían una mala relación de antes”, explica un vecino de la misma calle. Lo que podría haber concluido como una riña entre adolescentes acabó involucrando a unas 20 personas, incluidos hombres y mujeres. Todo se torció cuando alguien de la familia de Paco espetó a los Visi: “Mi perro huele mejor que tú”. La tensión creció y Paco, un prejubilado por un problema en las rodillas, se llevó la peor parte. Fue apuñalado en el cuello y en la espalda. Uno de los hijos de Paco recibió heridas en la cabeza. 

Según algunos testigos, el autor de la puñalada fue el ‘Chule’, que abandonó la pelea y se fue a casa: “Toma, abuela, toma el cuchillo, que creo que he matado a un payo”, fueron sus palabras según algunos testigos. Desde entonces, está huido. Al parecer, se fue del barrio con dos familiares a bordo de un Seat Toledo de color dorado, entre ellos su padre, David alias ‘El Yaki’. Aquí el patriarca vuelve a jugar un papel clave, ya que también puede mediar con los Visi para que el joven del clan se entregue. “Ahora, dos familias están arruinadas por no perder una hora de su tiempo en pararse a hablar y solucionar las cosas”, señala Gabriel del Puerto. Mientras, la tensión y el miedo se extienden por un barrio que permanece tomado por la Policía. 

Medio: El confidencial  

Fuente: elconfidencial.com

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