Lorena Borja Giménez es la única colegiada de esta comunidad en Aragón. La confianza y el disfrute de su actividad han sustituido al miedo inicial que sentía a principios de temporada.

A Lorena Borja Giménez no le gusta estar quieta. Esta zaragozana, apasionada del baloncesto, no se dejó vencer por las adversidades y ha acabado rompiendo moldes gracias a su energía. A decir verdad, ayudan sus 18 primaveras. Tras sufrir diversas lesiones en dedos y muñeca, partes indispensables para cualquier jugador que se precie, y que tan bien utiliza su ídolo Stephen Curry, Lorena decidió a principios de la pasada temporada que no quería despedirse del mundo de la canasta. Había jugado en el colegio Calasancio (Escolapios) y en su instituto antes. Y, ni corta ni perezosa, emprendió con mucha cautela un viaje que ha finalizado a las mil maravillas. Que contribuye a normalizar la práctica deportiva entre las mujeres. Las mujeres gitanas. Sí, Lorena es mujer, gitana y árbitro. Tres colectivos cuyo camino no es siempre el más fácil. Pero la sonrisa que exhibe en la actualidad es la prueba más concluyente del acierto de su decisión.

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