Única colegiada gitana de España ha dirigido partidos de categorías inferiores, pero su sueño es llegar a la ACB.
«Un grupo de padres eran muy racistas. Gritan, te ponen nerviosa y arbitras mal. ‘¡Cómo has aguantado eso!’, me decían», cuenta.
“Nada más empezar ya me juzgaron. A la semana hice un partido malo. Tuve que pararlo e irme a casa. Pensé en dejarlo”.
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