La Policía Local de Valencia forma a sus agentes para actuar con eficacia ante conductas discriminatorias y apoyar a colectivos victimizados La fiscalía ha incoado más de 40 diligencias este año por incidentes racistas o contra la integridad moral.

Todo suma contra la intolerancia. La Policía Local de Valencia y la fiscalía se dan la mano contra los delitos de odio en cada caso que investigan. El ministerio público y los agentes aúnan esfuerzos para prevenir conductas discriminatorias, coordinan sus intervenciones, orientan a las víctimas, y en definitiva, tratan de actuar de la manera más eficiente para impedir la violencia por motivos de ideología, raza, religión, orientación sexual o discapacidad.

Pero la animadversión de algunos individuos hacia los extranjeros deja víctimas en las calles de Valencia, como el ciudadano senegalés Amady D., que soportó graves insultos racistas en la madrugada del 15 de junio de este año. «Negro de mierda», «hijo de puta» y «vete a tu país» fueron los crueles improperios que profirió un hombre español mientras empujaba a la víctima en la calle Lepanto. Amady no respondió a semejante provocación. Tragó saliva y se apartó para llamar a la policía. Minutos después, el inmigrante fue atendido por una patrulla de la Unidad de Convivencia y Seguridad (UCOS) de la Policía Local. Los agentes informaron a la víctima de sus derechos y detuvieron al autor de los insultos racistas.

En lo que llevamos de año, la Fiscalía Provincial de Valencia ha incoado más de 40 diligencias por delitos de odio y contra la integridad moral. «Hay que concienciar a la gente para acabar con las conductas discriminatorias, chistes racistas y mensajes homófobos en las redes sociales», afirma Susana Gisbert, fiscal delegada de la Sección de Tutela Penal de la Igualdad y contra la Discriminación. «Algunas expresiones hacen mucho daño. La sociedad debe asumir su parte de responsabilidad en estos comportamientos y no reír la gracia, por ejemplo, a los que utilizan el humor para burlarse de un colectivo porque entonces discriminan con un trato muy desigual», explica Gisbert.

Cada año se investigan más de un millar de delitos de odio, aunque la cifra real no corresponde con la oficial

Para Ángel Galán, coordinador de Movimiento contra la Intolerancia en la Comunitat Valenciana, «las víctimas de delitos de odio necesitan más herramientas de amparo y protección». La organización antirracista desarrolla su labor en diferentes ámbitos, como la prevención, la denuncia y el análisis casuístico con la elaboración de informes en colaboración con la Policía Local de Valencia. «Esta lacra social precisa un plan urgente, una ley integral para acabar con la confrontación identitaria en unos momentos de resurgimiento de violentos ultranacionalismos y fascismos», añade Galán.

Aunque las cifras reales no se corresponden con las oficiales, cada año en España se investigan más de un millar de delitos de odio, según los datos que manejan el Ministerio del Interior y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

Formación y acercamiento

Consciente de que aún queda camino por recorrer para erradicar esta lacra global, la Fundación Policía Local de Valencia convocó este año a cuatro entidades, Movimiento contra la Intolerancia, Fundación Secretariado Gitano, Lambda y Centro Cultural Islámico de Valencia, para abordar esta problemática en una mesa de coordinación. «Siempre es importante que nos escuchen cuando se trata de mejorar la asistencia a las víctimas de discriminación étnica», afirma Lola Fernández, directora de la Fundación Secretariado Gitano. «Nosotros promovemos la igualdad de trato y la tolerancia», agrega Fernández.

El comisario Eduardo Russu es uno de los mejores interlocutores posibles de la Policía Local de Valencia para el diálogo contra la intolerancia. Nieto de un ciudadano rumano y experto en delitos de odio, Russu instruye a policías en Valencia desde el año 2016 para que actúen con diligencia y esmero ante cualquier perjuicio contra la integridad moral de una persona. «Firmamos un convenio hace tres años con la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, y esto supone no solo una formación y un protocolo para prevenir este tipo de delitos, sino también un acercamiento y apoyo a colectivos victimizados», señala el comisario.

El inspector David Garfellá, que fue premiado en 2013 por la Plataforma por la Gestión Policial de la Diversidad, es otro agente enlace entre la Policía Local y los colectivos de inmigrantes o personas que son víctimas de delitos de odio. Garfellá ha participado en la elaboración de varios manuales para la prevención de incidentes racistas, y cuando patrulla por las calles de Patraix suele visitar también los oratorios musulmanes o la sede de la Iglesia Evangélica Coreana. «La policía de proximidad es una buena herramienta contra la xenofobia. Si la víctima nos conoce luego confía más en nosotros para denunciar», sostiene el inspector.

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